Estrategia de branding: El nacimiento de una marca

Estrategia de branding: El nacimiento de una marca

A la hora de crear una marca o un producto, debemos tener clara la idea que queremos transmitir a nuestros posibles clientes potenciales. Por ello, necesitamos desarrollar una estrategia de branding para construir nuestra marca, teniendo en cuenta dos aspectos clave:

  • Identidad corporativa: aspectos físicos de la empresa (color, logotipo, tipografía...)
  • Imagen corporativa: percepción de la empresa

Debemos conseguir que el cliente perciba lo que queremos reflejar sobre nuestra marca, en especial desde una perspectiva emocional que busca fidelizar una audiencia.  

Esta estrategia es el famoso branding, y cuenta con distintos elementos, siendo el aspecto visual el que se aprecia de forma más inmediata. Otros aspectos serían el naming, el posicionamiento en el mercado, y la voz de la empresa o producto, entre otros. A continuación nos centraremos en el proceso de naming, que hace referencia a la elección de un buen nombre para nuestra empresa, marca o producto.

Carta de colores Pantone

El proceso de naming

Escoger un nombre u otro para nuestro proyecto dependerá de los valores que queremos transmitir y de cómo queremos que nuestro público objetivo nos perciba. En este sentido, existen 3 aspectos que debemos considerar:

  • Captación: el primer elemento que percibirá un cliente potencial es el nombre de nuestra marca, produciendo efectos similares a los del call to action.
  • Fidelización: el nombre debe ser capaz de representar una serie de valores para poder crear vínculos afectivos con nuestro público.
  • Posicionamiento: los aspectos del nombre influyen a la hora de posicionar una marca en el top of mind de los consumidores.

 

Persona hojeando una revista, con marcas

 

¿Qué pasos hay que seguir?

1. Conocer la empresa, su público y su competencia

Es fundamental recopilar la máxima información posible sobre la empresa que vamos a crear: qué aspiraciones tiene, a quién se dirige y cómo es este target, cómo es el mercado y su competencia más directa, etc. De hecho, el análisis de los competidores de nuestra futura marca nos hará tener cierta ventaja, ya que podremos ver qué es lo que funciona en el sector y lo que no.

2. Inventario de valores

Escoge aquello que quieres transmitir y con lo que quieres que se relacione tu marca.

3. Herramientas de branding

Es tal vez la parte más creativa, donde puedes usar todos los elementos del mundo del branding y jugar con ellos: colores, idiomas extranjeros, elementos de la naturaleza, números, lugares, adjetivos, tipografías, y un largo etcétera. Atrévete a combinarlos todos, a mezclar y derivar palabras jugando con la fonología y a investigar el origen de otras marcas.

4. Descanso obligatorio

Una vez tengas varias ideas sobre la mesa, tómate un descanso para poder volver a ello al día siguiente con la cabeza clara. De esta manera te será más fácil seleccionar las que más concuerden con tu inventario de valores previamente escogido.

5. Comprobación

Hoy en día el número de marcas registradas es inmenso, de forma que es conveniente asegurarnos de que podemos registrar la nuestra sin problemas. Comprueba los dominios (.com/.es/.net...) y los registros de marca, y usa los buscadores para buscar el nombre escogido.

¿Cómo es un buen nombre?

Para empezar, con tal de ser más fácilmente recordado, debe ser un nombre notorio y relevante, adecuado a nuestro target. Además, buscamos la distinción de otras marcas del sector, construyendo una personalidad propia original, única y llamativa. Aun así no debemos olvidar que nuestra marca convivirá con otras marcas asociadas a rasgos similares, así que se busca ser coherente dentro de este sector.

También debemos tener en cuenta que un nombre sugerente y evocador, asociable a otros conceptos, es más fácil de recordar. Asimismo, el recuerdo de una marca también se facilita cuando ésta tiene un nombre breve, legible y pronunciable. Este hecho es especialmente importante en casos de marcas internacionales, ya que se deben estudiar sus posibles significados en otros idiomas para evitar connotaciones negativas.

Es importante estudiar si el nombre elegido es registrable y viable a nivel legal, ya que en muchas ocasiones la saturación de registros dificulta los procesos de naming. 

Finalmente, un naming ha ser atemporal y adaptable al crecimiento o extensión de la compañía.

Ciudad de noche con paneles luminosos de marcas

 

Tipos de construcción de naming

Descriptivo

Indica lo que la empresa, producto o servicio es o hace. Es una estrategia útil para describir el negocio y facilita al consumidor la identificación del producto o servicio.

Ej: PayPal (compañía de pagos), Thai Airlines (compañía de vuelos).

Acrónimo

Es una evolución a partir de nombres funcionales, normalmente descriptivos. Tienen la ventaja de ser fáciles de decir y recordar, pero su gran inconveniente es que están “vacíos”, sin significado.

Ej: IBM (International Business Machine), IKEA (Ingvar Kamprad Elmtaryd Agunnaryd).

Abstracto

Inventar una palabra, a la cual se asociarán valores y significados a través de nuestra marca.

Ej: Yoigo, Google, Kodak.

Sugerente

Se habla del beneficio directo de la marca, de la experiencia que ofrece.

Ej: Iberia Express, Correos Express.

Neologismo

Construir un nombre nuevo a partir de varios ya existentes.

Ej: Movistar, Bocadelia.

Evocativo

Se parte de una raíz conocida y se construye algo nuevo.

Ej: Bankia, Vueling.

Asociativo

Mediante esta estrategia se describe algo de forma conceptual.

Ej: Champion, Dorada.

 

Una marca que llega a la mente, produce una reacción.
Una marca que llega al corazón, produce un compromiso.

(Andy Stalman)

Finalmente, queremos acabar con un consejo: no comprometas la elección de tu nombre a aspectos estéticos. Es decir, el logotipo debe ir tras la decisión del naming y no antes, ya que cualquier nombre se puede logotipar a posteriori.